En los últimos días resurgió con más fuerza la posibilidad que la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, a partir de un decreto adelante las elecciones en todo el territorio bonaerense, pero la decisión final se conocerá en febrero de 2019.

Pero la posibilidad se reactivó, aunque con una diferencia importante: ahora la impulsan desde el entorno político íntimo de la propia Vidal. El contexto está dado por la baja en la consideración pública de Mauricio Macri y posibilidad de unidad en el peronismo.

La lógica política detrás de la jugada se conoce: un intento de llegar a la elección presidencial con una victoria en la Provincia, que neutralice el efecto de eventuales triunfos del peronismo en otros distritos, que ya definieron que desdoblarán.

Al mismo tiempo, se aislaría a la Gobernadora de una eventual mala perfomance del Presidente y se daría a los intendentes del Conurbano una herramienta para un eventual despegue del kirchnerismo, aunque la mayoría está hoy alineado con la candidatura de al expresidenta.

En el Gabinete de Vidal dijeron a DIB que la decisión final se tomará en conjunto con la "mesa chica" de PRO a nivel nacional y que eso ocurrirá recién en febrero. "No vamos a hacer nada que vaya en contra de la estrategia electoral de Mauricio", aclararon.

La posibilidad, que hoy fue rechazada con contundencia pero a título "personal" por el vicegobernador Daniel Salvador, dominó las conversaciones informales de la cumbre de Macri con mil intendentes del oficialismo en el Centro de Convenciones y Exposiciones.

El desdoblamiento podría a la vez interpretarse como una debilidad del desdoblamiento por lo que en Cambiemos prima la prudencia. "Lo están evaluando Marcos Peña y Jaime Durán Barba", dicen en el oficialismo.

A la vez, alcaldes oficialistas, sobre todo del conurbano, ven en general con buenos ojos la idea, porque Vidal sería una manera de evitar el eventual "arrastre" de Cristina Fernández a los candidatos que competirán por desbancarlos.