El servicio de la línea San Martín, que une Retiro-Pilar, se presta actualmente con 400 trabajadores menos. En la Pampa, en tanto, la empresa Ferro Expreso Pampeano echó a 21 trabajadores.

Mientras el gobierno nacional intenta avanzar con un proyecto de reforma laboral que modifica sustancialmente la Ley de Contrato de Trabajo, afectando los derechos laborales de la totalidad de los trabajadores, en la empresa estatal Trenes Argentinos continúan los despidos a cuenta gotas y los retiros voluntarios.

Alejandro Alvite, integrante del Movimiento Nacional Ferroviario, alertó que habrá despidos compulsivos: “Se pretenden presentar como retiros voluntarios pero en realidad hay una voluntad abierta y concreta por parte de  Marcelo Orfila, gerente general de Trenes Argentinos de que hay que reducir 1.500 trabajadores en la provincia de Buenos Aires, y eso deja ver que los retiros no van a ser voluntarios, sino compulsivos.”

El servicio de trenes de la línea San Martín, que une la estación Retiro en la ciudad de Buenos Aires con Pilar en el Conurbano se presta actualmente con 400 trabajadores menos.

Alvite contó que “hubo alrededor de 50 despidos a cuentagotas y los retiros voluntarios, donde se incentiva a los trabajadores que se retiren ahora, son entre 350 y 400.”

Las consecuencias de los despidos se sienten en la calidad del servicio, en la frecuencia y en la seguridad de los pasajeros. “Hubo descarrilamientos en los mismos lugares, cuando antes había cuadrillas de vía y obras dedicadas exclusivamente a la zona de Pilar, hacia afuera. Hoy en día están cambiando un durmiente cada tanto, porque se terceriza la tarea a empresas privadas vinculadas a quienes gerencian el ferrocarril”, sostuvo el dirigente gremial.

La Pampa

A partir del 1 de diciembre, los 21 trabajadores ferroviarios que quedaban en La Pampa ya no tendrán trabajo. Ferro Expreso Pampeano decidió despedirlos sin abonar indemnización alguna, dada su condición de contratados.

La mayoría se desempeñaba desde 1994, y aunque quedaban muy pocos -17 en General Pico, 3 en Santa Rosa y 1 en Toay-, eran los que realizaban mínimas tareas en las estaciones.

De esta forma, se cancela la posibilidad de que el tren vuelva a correr en esa provincia. “Con las vías en franco deterioro, sin empleados, con un material ferroviario en estado lamentable, quedará sólo el recuerdo de la ilusión que hace unos tres años produjo la llegada de una formación -a modo de prueba piloto-, que fue recibida alborozadamente y en forma festiva por la población”, subraya en su edición de este jueves el diario La Arena.