La gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, habría sido uno de los objetivos de la red de espionaje que involucra, por ahora, al falso abogado Marcelo D’Alessio y al comisario Ricardo Bogoliuk, pero que tiene lazos firmes tendidos hacia la Justicia Federal, los medios de comunicación concentrados (Daniel Santoro, de Clarín) y la dirigencia política, especialmente la que se agrupa en Cambiemos. El escándalo podría tener un nuevo capítulo. 

Así lo aseguró el periodista de La Nación, Carlos Pagni: “Estamos en un espionaje clandestino de gente del Gobierno contra gente del Gobierno, o de Cambiemos contra gente de Cambiemos”, sintetizó el columinista del diario La Nación.

Entre las carpetas de D'Alessio, había una que tendría “cuestiones que tienen que ver con la vida personal de María Eugenia Vidal y con relaciones entre el gobierno de la Provincia y un medio de comunicación, un canal de televisión, que estaba entre los que invitaban a D’Alessio como un gran prócer de la lucha contra el narcotráfico”, aseguró. 

La información de la que dio cuenta Pagni surge de la investigación del juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla, quien allanó la vivienda de D’Alessio y se hizo de abundante material de prueba, fundamentalmente las “carpetas” con la información que recababa respecto de políticos, empresarios y periodistas.

Por este y otros motivos, el presidente Mauricio Macri está apurado para separar al ya incómodo juez de Dolores, quien avanza sobre una red mafiosa que incluye a resortes muy cercanos a Casa Rosada. Hoy, el juez tuvo el respaldo de la Corte Suprema. Esta historia continuará.