El intendente de la localidad bonaerense de Castelli, Francisco Echarren, decidió anular el permiso que había otorgado para que se realicen salidas recreativas y deportivas, luego de que el fin de semana, la gente se juntara a comer asados.

En Castelli se había decidido flexibilizar la cuarentena por ser un pueblo de apenas 11.000 habitantes y que aún no registró casos de coronavirus, aunque el comportamiento social no fue el que deseaban las autoridades sanitarias.

“El fin de semana la gente salió libremente y creyó que ya estaba porque no tenemos ningún caso, cuando recién estamos empezando a ver el pico de contagios”, expresó el jefe comunal al confirmar que daba marcha atrás.

“El agotamiento por la extensión del aislamiento hizo creer que la autorización para salir era el final del proceso y se fue a visitar a la familia que no se veía hace mucho tiempo, a amigos y las carnicerías explotaron”, describió.

Asimismo, el temor en Castelli se vio aumentado por el pico de contagios en el Hospital de Chascomús, apenas a 60 kilómetros de allí, debido a que hay trabajadores de la salud de ambas zonas que comparten guardias médicas.

“No podemos permitir que haya una circulación descontrolada de gente en un pueblo con un riesgo cierto de que ingrese el virus, porque no tendría sentido el esfuerzo de 50 días”, argumentó Echarren.