La Gobernadora se fue al Caribe mexicano dejando a los vecinos del norte de la provincia de Buenos Aires con el agua al cuello. “Estamos desamparados”, denuncian los evacuados que regresaron a sus casas en La Emilia, en el partido de San Nicolás.

Cientos de personas autoevacuadas, otras en los techos de sus casas, daños incalculables y falta de asistencia por parte del Estado. Esto es lo que se vive en medio de las terribles inundaciones que azotan a San Nicolás, Pergamino y otras localidades del norte bonaerense, mientras la gobernadora María Eugenia Vidal disfruta de la paradisíaca Playa del Carmen, en México.

En Pergamino, que aún no se recupera de la inundación producida hace menos de veinte días, cayeron 134 milímetros de agua, y el arroyo homónimo que normalmente tiene unos 20 centímetros de profundidad llegó a los 4.5 metros.

San Nicolás, en tanto, recibió alrededor de 300 milímetros y la situación se complica cada vez más por la llegada del agua de los campos. El pueblo La Emilia, de unos 5.500 habitantes, quedó completamente inundado, con zonas críticas donde el agua alcanza los dos metros.

La mayoría de los afectados son rescatados por sus propios vecinos, quienes denuncian “inacción, desidia y abandono” por parte de las autoridades municipales y provinciales.

“Nadie se presentó, hay gente enferma acá, estamos desamparados”, dijo una de las inundadas al reclamar al intendente Ismael Passaglia y a la gobernadora Vidal que “den la cara” y constituyan un comité de crisis.