Axel Kicillof lo hizo: a bordo de un auto modesto recorrió toda la provincia de Buenos Aires y terminó venciendo, y por paliza, a la todopoderosa María Eugenia Vidal, que parecía invencible. Pero su hazaña no terminó ahí: la sacó a Vidal para siempre del principal distrito argentino. 

La ex gobernadora le confirmó a su gente, y así lo hizo trascender por la prensa que la sigue sin ningún tipo de críticas (en 2019, esos medios decían que ganaba con facilidad...): no será nunca más candidata en Buenos Aires. Quien se quema con leche, ve la vaca y llora...

Por el momento, Vidal analiza ser candidata en Capital Federal, de la mano de Horacio Rodríguez Larreta, su socio político. Pero hay un problema: Mauricio Macri le advirtió que si lo hace deberá enfrentarse con él o con Patricia Bullrich. ¿Es conveniente una guerra así ahora? ¿O será mejor dejarla para 2023?

Por las dudas, Vidal también dijo en una entrevista que se ve como "presidenta", como un modo de plantarse: que a nadie se le ocurra creer que su techo es la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (como quiere Larreta, por caso). 

La salida de Vidal de Buenos Aires deja un problema a Juntos por el Cambio, ya que ella era un liderazgo que permitía contener las diferencias posiciones. Sin Vidal: ¿habrá paz entre los múltiples espacios y liderazgos que pretenden conducir a la oposición? Por el momento, Kicillof sonríe. Su victoria de 2019 sigue dando que hablar...