A medida que se acerca el cambio de mando, el gobernador electo de Buenos Aires, Axel Kicillof, prepara junto a su equipo distintas medidas para paliar las “necesidades más urgentes” de la Provincia. Se sabe: heredará de María Eugenia Vidal "tierra arrasada", como suele recordar el economista cada vez que hace declaraciones públicas. 

Las reuniones de transición “transcurren por carriles normales”, coinciden desde los equipos de María Eugenia Vidal y Axel Kicillof. Si bien se están llevando adelante las diversas reuniones entre los actuales ministros y el equipo compuesto por Augusto Costa, Carlos “Carli” Bianco, Federico Thea y Agustina Vila, que eligió el gobernador electo, el diagnóstico que hacen desde el gobierno entrante no es el mejor.

El principal problema que deja Vidal es el altísimo nivel de deuda pública: 11 mil millones de dólares. Está en moneda dura y enfrenta vencimientos de corto plazo. Además, la situación social y laboral en Buenos Aires presenta los peores indicadores en más de una década. 

Además, según contó Bianco a INFOCIELO, a Kicillof le preocupa el rojo que dejará Vidal este año. Es que el vidalismo admitió que la deuda operativa para el cierre de ejercicio 2019 ronda los 70 mil millones de pesos. En el encuentro con Federico Salvai, el jefe de Gabinete le dijo a Bianco que el plan del gobierno saliente era bajar ese rojo con el pedido (sin novedades por ahora) a Mauricio Macri para que actualice el Fondo del Conurbano con unos 20 mil millones de pesos. Otra opción, que no fue del agrado del emisario de Kicillof, fue la idea de pedir préstamos al Banco Nación o al Banco Provincia. Así las cosas, el peronismo bonaerenses enfrentará un diciembre muy caliente.