La gobernadora saliente María Eugenia Vidal le dejó a su reemplazante, el peronista Axel Kicillof, una bomba financiera que puede estallar en enero. 

Ocurre que el próximo mes, el gobierno bonaerense deberá enfrentar vencimientos por 725 millones de dólares. A los que se suman otros 1.980 millones de dólares el resto del año. Por eso, Kicillof está obligado a una renegociación en tiempo récord porque no tiene los fondos para pagar. 

De no haber reperfilamiento de la deuda, Kicillof debería lograr un superávit primario del 4,7% del producto bonaerense para poder afrontar los vencimientos que dejó Vidal. Por éste y otros motivos, el economista suele hablar de tierra arrasada para describir el escenario que le deja el macrismo. 

De acuerdo al cronograma de vencimientos que dejó Vidal, el año 2020 es el más comprometido con un total de 2.705 millones de dólares de vencimientos, de los cuales el mayor monto se concentra en el primer semestre del año. La deuda pasó de representar el 53% al 87% de PBI provincial entre 2015 y 2019, con el agravante de que en su mayoría la deuda fue emitida bajo Ley Nueva York, lo que hace imposible que vaya a haber un estiramiento de los plazos o reperfilamiento como el que Lacunza anunció cuando asumió como ministro de Hacienda de la Nación.