El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, había cerrado un acuerdo con la ex mandataria, María Eugenia Vidal, para que  el bloque de legisladores de Juntos por el Cambio acompañen los cambios impositivos que propone el economista. Se trata de cobrarle más impuestos a los más ricos, para tratar de equilibrar las cuentas de una provincia que Vidal dejó quebrada. 

Sin embargo, la reforma naufragó en el Senado bonaerense. La razón: que Vidal dejó de conducir a los legisladores macristas, muchos de los cuales responden ahora a Jorge Macri, primo del expresidente argentino. Se sabe: la grieta entre Vidal y la familia Macri se agiganta con el paso del tiempo. 

En la conferencia de prensa que Kicillof brindó la semana pasada, para cuestionar el rechazo opositor, aseguró que fue "muy difícil negociar" porque "no hay interlocutores válidos". "No sabemos con quien hablar, además Vidal se fue a París, Francia, y nos quedamos sin alguien para poder negociar", ironizó el economista. La ex mandataria disfruta de unas vacaciones de lujo junto a su nueva pareja, el periodista Enrique Sacco. Parece que Vidal no está tan preocupada por el destino de los bonaerenses, a quienes prometió "defender desde el llano".  

Ahora, apareció un nuevo actor, Emilio Monzó, quien podría destrabar la situación en una nueva negociación. El proyecto se trataría primero en Diputados, mientras se siguen contando los porotos en la Cámara alta. Kicillof debutó con un problema que tendrá que resolver: la oposición amarilla parece responder al sector más duro del ex presidente Mauricio Macri.