La ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal volvió a participar de una reunión virtual con dirigentes de Juntos por el Cambio, esta vez, con militancia de Vicente López. Justificó su mala gestión con una excusa increíble: "Buenos Aires es muy grande y muy diversa, y es difícil desde La Plata gobernar los 135 municipios", se exculpó. 

Y siguió: "Se ha discutido muchas veces la división de la provincia, pero creo que antes de eso hay que avanzar en un esquema de descentralización y transferir competencias y recursos a los intendentes”, señaló Vidal, y advirtió que "la división podría ser muy injusta para el interior, que es mucho más rico en términos de ingresos que el conurbano".

Otra vez, el antiperonismo vuelve con su discurso habitual sobre PBA: el problema es la falta de divisiones. De fondo, está el viejo objetivo de fragmentar La Matanza, el distrito más poblado y el que más voto aporta al peronismo. 

La reunión mostró un hecho político importante en el mundo PRO. Ocurre que fue en Vicente López y con la participación del intendente local, Jorge Macri. De esta manera, Vidal volvió a mostrarse cerca del núcleo duro macrista y en Buenos Aires. ¿Qué hará el año que viene?

El PRO tiene un dilema al respecto. Insistir con Vidal en esa provincia, a pesar de su derrota muy clara en 2019, o apostar a otras caras. Sin embargo, esa apuesta puede conllevar el riesgo de no mantener el caudal de voto logrado por Vidal.