Para María Eugenia Vidal, Aníbal Fernández debe ser el cuco que se esconde debajo de la cama o aparece cuando se apaga la luz. En un cuento épico, sería un dragón alado y con un bigote al que habría que vencer para rescatar a la princesa –en este caso la Provincia de Buenos Aires-. Y si a una cita bíblica nos referimos, el bigotudo debe ser simple y llanamente el mismo diablo.

La candidata a la gobernación bonaerense por el Frente Cambiemos cerró ayer su campaña con un multitudinario acto en Lanús, junto a Mauricio Macri, la mayor parte del gabinete de la Ciudad de Buenos Aires, candidatos, diputados y referentes de la tercera sección electoral. Volvió a hacer hincapié que “en la provincia no hay segunda vuelta” y definió la elección entre dos opciones “Aníbal Fernández o todos nosotros”.

El evento tuvo que cambiar de lugar a último momento. El candidato local, Néstor Grindetti, denunció, durante su turno al micrófono, que la noche anterior, desde la Municipalidad se comunicaron con la Comisión Directiva de El Porvenir (donde se iba a realizar originalmente) para pedirles que levanten el acto y tuvieron que buscar otro espacio el mismo día.

“Nos rompieron las pelotas”, se despachó el Ministro de Hacienda de la ciudad y agregó “la campaña más que sucia se puso roñosa”. Sin embargo se mostró confiado y en un caluroso discurso aseguró que el domingo “hay que ir a votar con la cabeza pero también con los cojones que hay que tener para ganarles a estos desgraciados”.

El acto lo abrió el Jefe de campaña en la provincia, el intendente de Vicente López, Jorge Macri, pero también hablaron al público presente el candidato a vicegobernador, Daniel Salvador, el ministro de educación porteño y candidato al Parlasur, Esteban Bullrich y la senadora y candidata a vice presidenta, Gabriela Michetti, hasta que le llegó el turno a la Candidata.

“El cambió ya empezó, está pasando”, abrió su discurso Vidal, en lo que se podría entender en un parafraseo de Todo un Palo, de Los Redondos, el día que Marty McFly llegó del pasado. El primer blanco de las palabras de la Vicejefa de Gobierno porteño fue el PJ: “me decían que era imposible, cómo una mujer iba a ser candidata en la provincia, un lugar de machos”.

“El Domingo van a poder hacer posible lo imposible. Y en la provincia hay dos opciones, es Aníbal Fernández o todos nosotros”, apuntó la candidata ante el estallido general de los presentes.

En el cierre de la jornada, Mauricio Macri también se refirió al cuco, reiteró la disyuntiva que plantean a los bonaerenses y la justificó porque “Aníbal es Aníbal”.

“¿Vos le dejarías a Aníbal Fernández el cuidado de tus hijos?”, preguntó el presidenciable y el público respondió un largo y ruidoso “noooo”. En ese momento Mauricio pasó un brazo por encima de los hombros de Vidal, contó que la conoce desde que era presidente de Boca Juniors y pidió a los presentes que “en cada charla, cuando se cruzan a un vecino, cuando hablan con un amigo o un familiar o en un grupo de wassap”, recuerden –algo que cualquier bonaerense con más de 22 años sabe- que en la provincia “no hay balotaje”.

Entre globos, música con letras que pedían el cambio y un estallido de papelitos plateados cerró el acto. Macri aseguró que llegará al balotaje y Vidal pidió a cada uno que no quiera votar al oficialismo que los voten. El fantasma de Fernández recorrió cada rincón y, dicen que, por las noches, algunos sueñan que un bigote los persigue.