La convivencia entre los radicales y el Pro en la provicia de Buenos Aires se tensa a medida que avanzan la gestión de Vidal.

Con la falta del diálogo interno prometido en la campaña, el Pro se maneja sólo en las decisiones de gobierno.

Por otro lado, la interna de los boina blanca no ayuda. El rol del vicegobernador de la provincia Daniel Salvador, es fuertemente cuestionado por sus correligionarios.

La incapacidad del vicegobernador para exigir el lugar que le corresponde al partido en el armado político,  en la gestión de la alianza Cambiemos y el fuerte rumor de la salida del único funcionario propio, el ministro Jorge Elustondo, geneó rispideces internas que favorecen el avance del Pro.

Para contrarrestar la avanzada amarilla, el radicalismo bonaerense buscará limar  asperezas internas y acordar una lista de unidad para renovar las autoridades del Comité provincial.

Salvador, es uno de los que pretende encabezar la conducción bonaerense, pero los límites que mostró para representar los intereses de la UCR en su relación con la gobernadora Vida, le estarían complicando el camino hacia el podio.

El alfosinismo, que es mayoritario en la provincia, le pasa facturas a Salvador, pero todos coinciden en la necesidad de unirse, tanto "nuevos" como históricos", ante el despliegue del PRO.

Los radicales están seguro de dos cosas, que la "unidad" es un valor estratégico y que la gobernadora les dará la espalda, y no dará lugar a la discusión en la listas de cara a las legislativas de 2017.

La estrategia boina blanca será entonces ir a internas.

“Si vamos a internas por ahí logramos más lugares que los que ellos igual no nos van a dar” dice con ironía un histórico hombre de la UCR.

Nada está dicho todavía, pero la alianza de gobierno de Cambiemos parece ir camino a reducirse en un mera alianza legislativa.