La iniciativa tiene como objetivo la protección de la producción porcina de la Provincia ante el avance de las importaciones y para preservar el estatus sanitario de los productos que consumen los ciudadanos.

El senador bonaerense de Unidad Ciudadana, Gervasio Bozzano, presentó un proyecto de ley para declarar de interés la producción y comercialización de ganado porcino dentro de la provincia de Buenos Aires. En ese sentido, la norma prohíbe la importación de productos y derivados porcinos con el objetivo de preservar el estatus sanitario.

“La importación de cerdos destruye puestos de trabajo locales, puede afectar la salud y nos arriesga a perder mercados” sostuvo el legislador, Presidente de la Comisión de Asuntos Agrarios. Y explicó que “la industria porcina ha aumentado su calidad, su competitividad y generó nuevos puestos de trabajo. No tiene sentido importar cerdo de otros países, que encima pueden destruir un proceso productivo limpio sanitariamente que nos puede sacar de los mercados internacionales”, precisó.

Bozzano recordó que “en estos últimos años se establecieron más de 500 establecimientos productores porcinos, no podemos golpear la generación de trabajo en detrimento de la calidad de nuestros productos”. Y manifestó: “Estamos cuidando la economía y la salud de los bonaerenses. La industria porcina es una industria que genera empleo en nuestra provincia con el 52% de los frigoríficos de faena. Con la importación no sólo destruimos puestos de trabajo, sino que afectamos la salud de los bonaerenses”

Las prohibiciones para cuidar el estatus sanitario están dirigidas a los países con producción porcina que conviven con el Síndrome Respiratorio Reproductivo Porcino, una enfermedad viral de propagación mundial y, actualmente inexistente en la Argentina, que podría provocar perjuicios a la industria local si se importa ganado o derivados infectados.

También de aquellos países que trabajan con la droga “Ractopamina”, utilizada para el crecimiento de los cerdos, pero prohibida en nuestro país por los perjuicios a la salud, razón por la cual está inhabilitada en mercados internacionales como la Unión Europea, China, Rusia, Japón y más de cien países.