Los medios de la ciudad serrana hoy celebran que Mauricio Macri será el “primer tandilense que ocupará el Sillón de Rivadavia”. Su historia con la ciudad turística de la quinta sección electoral está vinculada a familia y amigos poderosos. No es una historia de gestión y crecimiento político, sino un retrato del microcosmos del establishment local.

Macri nació en Tandil el 8 de febrero de 1959, en el seno de una familia pudiente, hijo de Alicia Blanco Villegas y Franco Macri. Su infancia fue la de un niño bien, que aburrido en su estancia bonaerense partía al centro de la ciudad en bicicleta y encaraba hacia la Avenida Colón, donde vivía la familia Blanco Villegas. Primer dato insoslayable de su historia política/empresarial: la figura de su tío materno, Jorge Blanco Villegas.

El Tío rico

Villegas fue dueño de la compañía Philco, titular del Banco Comercial y de la UAM, concesionaria de la automotriz italiana Fiat. Luego presidió la Unión Industrial Argentina entre 1993 y 1997, en tiempos de clímax de la convertibilidad.

En octubre de 2001 un artículo del diario Página 12 lo vinculó con el presunto lavado de dinero. Allí se aportó información sobre el desempeño del empresario al frente de la UIA y la relación familiar y comercial con su cuñado Franco Macri, como socio de la firma Philco.

Villegas demandó al periodista y a la editorial por el artículo, pero la justicia falló en su contra. El fallo fue un tiro por la culata por dos razones: porque fijó postura en defensa de la profesión periodística y también recordó los cuestionamientos que recibió Villegas en el “derrumbe” –tal como lo calificó el periodista Julio Nudler, autor de la nota  “Lavado a Blanco”- del Banco Comercial de Tandil.

Según relató el diario local La Voz de Tandil, el fallo además recordó que el nombre del tío de Macri “aparecía en los informes de la Comisión Legislativa de Antilavado conforme los datos aportados por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica; realizó importantes transferencias de fondos al exterior; fue accionista de las empresas que se menciona y era público su apoyo a la re-reelección de Menem”.

En 2008 el tío del líder de Cambiemos donó a la ciudad serrana un Hospital de Niños. Para dejar su rastro en la historia, le puso el nombre de su padre médico pediatra, Dr. “Debilio Blanco Villegas”.

El Hospital se construyó con el aporte del empresario. A su vez, el gobierno de la provincia aportó 2.700 millones de pesos para la adquisición de toda la aparatología, mientras que la comunidad de Tandil reunió 450 mil pesos para la compra del mobiliario.

Paradojas de la historia: el Hospital fue inaugurado por el gobernador Daniel Scioli, hoy derrotado por Macri en la carrera presidencial. En esa ocasión, Jorge Blanco Villegas dijo que el gobernador “fue el que realmente terminó poniéndole todo el hombro”. Entre el público aplaudía el jefe de gobierno porteño, sonriente.

Don Nicola

Villegas, quien falleció en 2011 y fue enterrado en el porteño cementerio de la Recoleta, era dueño de la estancia La Carlota, donde se realizó el casamiento de Macri con la empresaria textil Juliana Awada.

En la boda aconteció otra escena fundamental en el microcosmos de las familias pudientes de Tandil: el abrazo entre Mauricio y el mega-empresario local Nicola Parasuco.

Parasuco es sinónimo de poder en Tandil. Pero a diferencia de Macri, Parasuco amasó su fortuna desde la pobreza y los negocios ilegales. Comenzó en la quiniela clandestina y se convirtió en figura pública por las múltiples veces que debió pasar por la comisaría. Así lo relata el periodista local Elías El Hage en su crónica “El niño pobre y el niño rico”, publicada en el Diario de Tandil.

A mediados de los ´90, uno de los hijos de Parasuco fue señalado por el asesinato de un joven remisero. Aunque la justicia lo absolvió, el hecho conmovió a la ciudad serrana. Según una crónica del diario Clarín de la época, la ciudad “explotó de bronca” por “una fuerte sensación de impunidad” y la gente encabezó la marcha más importante en toda la historia de Tandil.

Satanizado por sus propios vecinos, el Tandil Golf Club le prohibió la entrada a Parasuco. Como si fuera poca cosa, el ex quinielero construyó su propia cancha de golf enfrente, más grande, mejor. “Así nació Valle Escondido donde Nicola se reveló como un muy buen jugador de golf, además de mutar de capitalista de juego a empresario”, relata El Hage.

En esa cancha de golf de Valle Escondido, ahora también convertido en “country & resort”, se volvieron a encontrar este año Macri y Parasuco a días del balotaje. Se los vio tranquilos: dos millonarios jugando al golf bajo el apacible sol de las sierras bonaerenses.

De cara a la presidencia, Macri ganó cómodo el balotaje en el municipio con el 57 por ciento; tuvo mucho peso el voto del campo, central en la economía local y en la conformación social/cultural de la ciudad.

Ayer el bunker de Cambiemos en Tandil se ubicó en un local de la Avenida España que alguna vez albergó a la UAM, concesionaria de automóviles Fiat, también relacionada a la familia Macri.

Allí estuvo el intendente radical Miguel Lunghi, otrora crítico de la alianza del partido centenario con el PRO, quien llegó a advertir durante la campaña: “Conozco más a Scioli y conmigo se ha comportado siempre muy bien. Con Macri no he trabajado”. Toda una definición acerca de la relación del nuevo presidente con su ciudad natal. ¿Cambiará a partir del 10 de diciembre?

Foto: Gentileza Diario El Eco de Tandil