Lo que en la vereda opuesta etiquetan de incertidumbre y falta de conducción en el principal distrito electoral, el Frente Renovador intenta colorearlo como una estrategia pluralista. Del cónclave bonaerense del massismo, la única definición que salió —además de un manifiesto de cuasi-onanismo político— es que no hay ni habrá candidato único para la gobernación bonaerense sino que serán dos o hasta tres las fórmulas que competirán en las PASO.

De esta forma, Sergio Massa no solo evita una definición cuanto menos incómoda que le puede costar aún más fugas en su espacio sino que incluso aspira a que los distintos intendentes, más allá de asociarse a uno u otro candidato, empujen todos en la misma dirección y para la misma cabeza de boleta. Un efecto arrastre a la inversa, donde su nombre resulte beneficiado.

De ahí que en el cónclave del fin de semana en San Martín, Massa sentó en una misma mesa a todos los pretendientes. Y aunque nadie fumó de la pipa de la paz marca +A, el largo abrazo de la indeterminación cumplió su propósito para contener a Mónica López y Jesús Cariglino, casi a punto de cruzar la salida ambos, a Darío Giustozzi, al “Colorado” Francisco de Narváez y a Felipe Solá, todos calentando guantes en sus rincones durante la última semana. Además de expresarse, los pretendientes partieron con sus posibilidades intactas a cambio de solo un encargo del líder del Frente Renovador: bajar los decibeles en público.

En rigor, el operativo encantamiento había iniciado el viernes anterior en San Fernando. Hasta allí acudieron, con la excusa de presentar 15 nuevos patrulleros en tierras de Luis Andreotti, los precandidatos bonaerenses del FR. Ninguno quiso perderse la foto junto al líder del espacio, por más devaluada que esté su candidatura.

“No vamos a practicar el dedazo. Sergio Massa no va a decir este es mi candidato o deja de serlo, eso lo hacen Cristina o Macri. En el Frente Renovador hay debate profundo, intenso” expresó De Narváez en declaraciones radiales esa tarde.

Un día después, en tierras de Gabriel Katopodis, se repitió la asistencia. Y aunque no hubo solución para la generala de nombres que andan circulando, sí hubo consenso en torno a que los jefes municipales asuman la preparación de las incursiones proselitistas de los candidatos en sus distritos en coordinación con los comandos de campaña.

Al cierre del evento, firmaron un decálogo donde se reafirmaron como “el cambio justo”, “la avenida del medio” y “una dirigencia que está con las necesidades de la gente”, entre otras expresiones de ambiciosa resonancia y vagas definiciones.