Otro importante referente de esa fuerza política manifestó su malestar con la decisión que adoptó la organización que dirige Emilio Pérsico de apostar por las internas y no a una lista de unidad para construir una fórmula atractiva del peronismo que sea capaz de derrotar al macrismo en la provincia de Buenos Aires.

Se trata del director del Instituto para la Producción Popular (IPP), Enrique Martínez, que a través de las redes sociales manifestó su disconformidad de realizar una interna partidaria en las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO) de agosto próximo.

La postura de Martínez coincide con la de otros importantes dirigentes del Evita como Carlos Vilas y Jorge Taiana, quienes insisten con una lista de unidad de todo el peronismo como única receta para derrotar a Cambiemos en provincia de Buenos Aires, CABA y el resto del país.

Dos son las principales posturas dentro del Frente Para la Victoria (FPV) para presentarse a la elección legislativa de octubre: Un sector que se aglutina bajo la figura de Florencio Randazzo, la cual exige una disputa interna, y la otra encabezada por el “kirchnerismo duro”, que juega y se mueve en torno a la unidad partidaria para enfrentar al oficialismo y sus políticas neoliberales.

De esta manera, Martínez publicó en su cuenta oficial de Twitter y sentenció: “Todos hablan de la necesaria unidad y luego decimos que el otro la sabotea. La derecha goza de buena salud”, para luego agregar en otro mensaje de 140 caracteres: “Una vez más Randazzo se enfrenta a problemas derivados de mirarse demasiado al ombligo. Debió buscar a CFK antes de lanzarse”.

Ambas posiciones, que parecieran antagónicas, se manifiestan públicamente y otras entran en el terreno de la operación. El sector que se aglutina en la figura de Randazzo utiliza argumentos legales, espíritu participativo y renovador para enaltecer el valor de las PASO como herramienta de la unidad, mientras por abajo  plantean que sólo la derrota del peronismo en octubre permitirá construir nuevos liderazgos; a contraposición de los que sostienen que el liderazgo de Cristina siga conservando la vitalidad e intención de voto que revelan todas las encuestas y presentando, de esa manera un “plan de lucha” a largo plazo con la mira puesta también en 2019.