En Olavarría, en el interior de Buenos Aires, Loma Negra decidió cerrar la primera fábrica de cemento del país, ubicada en Sierras Bayas: 22 trabajadores se quedaron sin su puesto laboral. Ante el cierre, el candidato del peronismo, Axel Kicillof, pidió que "hay que terminar con la campaña sucia y ponerse a trabajar para poner de pie a Buenos Aires". Por su parte, la gobernadora María Eugenia Vidal prefirió el silencio. 

Si bien la cementera no funcionaba como tal desde el 2001, en los últimos años se dedicada a la molienda y embolsado de cementos especiales. El cierre dejó a 20 familias sin ingresos. 

Además, esos despidos en el sector no son nuevos: la empresa ya venía en un plan de cierres de varias fábricas en distintos puntos del país. Una de las más resistidas y que trajo más angustia en territorio bonaerense fue la de Barker, en Benito Juárez. Sin embargo, desde la Asociación Obrera Minera Argentina (Aoma) aseguran que los mismos serán reincorporados en otras de las siete plantas de la ciudad. 

“Si bien a esto lo veníamos digiriendo desde hace un montón de tiempo nunca lo blanqueaban pero sí de alguna manera cuando veíamos que había vacantes en las otras plantas tratábamos de ir insertando la gente ahí. Si bien no tenían tareas fijas los empezamos a reubicar”, dijo en conferencia de prensa el secretario general de Aoma, Alejandro Santillán.