"Me lo dicen en todo el país y en la provincia de Buenos Aires en particular", afirmó Mónica López que abandonó el espacio que conduce el candidato presidencial por Unidos por una Nueva Alternativa (UNA), Sergio Massa, en septiembre pasado y se convirtió en un enlace del sciolismo con sus excompañeros.

Claro, con esas declaraciones las miradas se posan fundamentalmente en Alberto Roberti, esposo de López, dirigente petrolero, presidente del bloque del massismo en la Cámara baja y uno de los principales financistas de la aventura electoral del exintendente de Tigre.

En una entrevista con Radio Télam, la ex primera candidata al Parlasur por UNA consideró que "el enorme maltrato" que dice haber recibido por el massismo al abandonar sus filas "fue un intento ejemplificador que intentaron hacer conmigo para mostrarles a los demás qué les puede pasar si se van".

"Pero yo miro para adelante, eso ya pasó, ahora trabajo para un proyecto que quiere lo mejor para su país", subrayó.

En este sentido, la diputada provincial dijo que se siente contenida en el Frente para la Victoria, "me siento valorada y eso para mí es lo más importante".

"Daniel Scioli cuando sea presidente, y lo va a ser en primera vuelta, va a necesitar de todos para mejorar las buenas cosas que se hicieron en estos años", remarcó.

Acerca de la política del macrismo, López sostuvo que "es claramente un pensamiento de derecha, lejos de una idea profunda del cristianismo como lo es el peronismo" y añadió: "Mauricio Macri sólo ve los números de la economía", al tiempo que se preguntó: "¿Qué se puede pensar de un tipo que no le paga al hospital Garrahan?".

Por último, la diputada bonaerense vaticinó que el intendente del Frente para la Victoria de Avellaneda Jorge Ferraresi, su distrito de origen, "va a volver a ganar las elecciones y con amplio margen".