El intendente de Olavarría, centro de Buenos Aires, Ezequiel Galli buscó especular políticamente con la pandemia del coronavirus y le salió mal. Lo pagaron los olavarrienses. El jefe comunal macrista no sólo cuestionó públicamente a Axel Kicillof por la cuarentena estricta sino que toleró un relajamiento en la ciudad. "El gobernador se encapricha", ironizó.

Ahora, la Ciudad pasó de 3 casos ya curados a 37 en unos pocos días. Galli debió brindar varias conferencias de prensa para explicar qué estaba diciendo y anunció que el municipio volverá a la fase 1. Es decir, se endurece la cuarentena. 

Ante los medios, el ultramacrista aseguró que "nunca pedimos levantar la cuarentena". Sin embargo, todos en Olavarría saben que los controles se habían relajado al máximo en las últimas semanas, como también el ingreso a la Ciudad, prácticamente sin presencia municipal. El centro de la localidad estaba lleno de gente y los locales no respetaban el distanciamiento de un metro. Las consecuencias se ven ahora. 

A partir de la situación de Olavarría, ahora hay preocupación en todo el centro de la provincia de Buenos Aires, por la cercanía y los contactos con esa ciudad de cabecera en la región. Varios distritos piensan en volver a una fase de mayores restricciones. Ser irresponsable tiene su costo.