El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, junto al ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan, y la intendenta de Cañuelas, Marisa Fassi, recorrieron las instalaciones del Hospital de Alta Complejidad Cuenca Alta Samic, donde se amplió de 30 a 175 camas en la sala de terapia intensiva para dar respuesta a la pandemia del coronavirus.

El Samic (Servicio de Atención Médica Integral para la Comunidad) de Cañuelas fue uno de los tantos hospitales que el gobierno anterior paralizó su construcción y durante cuatro años se convirtieron en verdaderos “elefantes blancos”.

Cabe recordar que un informe de la Fundación Soberanía Sanitaria, que data del octubre de 2017 afirma que la “decisión del (ex presidente) Mauricio Macri de reducir el presupuesto destinado a poner en funcionamiento completo a siete hospitales que hoy “podrían haber atendido 30.700 internaciones, 14.300 partos, 8.730 cirugías y 1.693.000 consultas externas” anuales, que como conclusión significaría privar de una atención en este tipo de complejos asistenciales a cerca de un millón de personas.

Al asumir el gobierno de Cambiemos, se paralizó la construcción de seis hospitales en Buenos Aires y uno en Entre Ríos que fueron comenzados por el kirchnerismo. Sólo faltaba un 10% para que sean terminados, como es el caso del Samic de Cañuelas que permaneció abandonados durante los cuatro años del mandato de María Eugenia Vidal.