Lugones describió que “hoy encontramos un panorama muy desolador, porque tenemos comedores superpoblados, merenderos que no dan abasto, se nos hace cuesta arriba porque en todo este descalabro vemos que no podemos atacar esta emergencia”.

Según explicó en declaraciones a Radio de la Ciudad, la idea es articular con Cáritas a nivel nacional para diseñar una estrategia “regional” para ver qué se puede hacer en el Conurbano. “Estamos muy preocupados”, expresó.

“No hemos tenido ninguna respuesta, ni ningún plan de emergencia en el Conurbano, nos estamos haciendo cargo como podemos. Lo nuestro es muy magro y muy paliativo, nosotros vimos que esto en un par de meses se ha agudizado”, lamentó y dio el ejemplo de que “en los merenderos si no hay leche se les da te o mate cocido, a veces hay una panadería solidaria que nos da el pan”.

Sobre la inseguridad, el religioso opinó que “yo entiendo que todo viene de una política de arrastre, pero nosotros pensábamos que iba a venir a una política mejor, no podemos combatir la inseguridad con más chalecos y motos, o más policías en las calles”. Así, insistió en la importancia de crear foros de seguridad en los barrios y señaló que “uno sale a la calle y la situación está muy difícil”.

Las declaraciones del prelado coinciden con el planteo que realizaron hace días desde el Partido Justicialista bonaerense, quien el martes se reunió en la sede porteña de la calle Matheu desde donde plantearon que existen "graves problemas alimentarios" en el territorio bonaernese.

"Vamos a pedirle a la gobernadora Vidal y al presidente Macri que tomen medidas para asistir a los comedores frente al problema alimentario que comenzamos a verificar en la provincia. Hay que ayudar a las instituciones intermedias, parroquias y a los comedores que ayudan a la gente que más sufre", había asegurado el titular del PJ bonaerense, Fernando Espinoza.