Tanto se habló de la "pesada herencia kirchnerista" que ese relato se convirtió en realidad: ahora, será el peronismo el que reciba una situación calamitosa en las cuentas públicas nacionales y en el principal distrito nacional.

En Buenos Aires, la gobernadora María Eugenia Vidal dejó vencimientos impagables. En criollo: el que gane la elección deberá renegociar deuda o declarar el defaul. La irresponsabilidad, al palo. 

Desde el año que viene, la provincia que ahora gobierna Cambiemos deberá asumir pagos por U$S 9.000 millones en cuatro años, que equivalen a un 60% más de lo que debió asumir la actual mandataria en 2015. Todo esto en una provincia que no recauda billetes estadounidenses.

El stock del pasivo era de U$S 9.362 millones a diciembre de 2015 y llegó a U$S 11.959 millones en marzo de este año. Aquí se denota el aumento en la deuda, pero también la modificación de los beneficiarios desde el Estado nacional a inversores del mercado, con quien resulta menos sencillo entablar negociaciones en términos favorables. Ese será el escenario muy adverso que recibirá Axel Kicillof, si finalmente gana la elección.