En el almuerzo del viernes en Tigre, Sergio Massa puso a prueba su capacidad de liderazgo en medio de una situación delicada. Con la baja sensible de Sandro Guzmán (Escobar), los intendentes del Frente Renovador mostraron los dientes y hubo amenaza de motín si no había cambios.

El dirigente del FR concedió que los jefes comunales ganen poder en el armado provincial, que hasta ahora monopolizaba Juanjo Álvarez, a cambio de que se ponga fin a los cuestionamientos. En los hechos, la salida de Guzmán, les permitió a los que se quedaron mejorar la capacidad de negociación en la puja interna. Es que la amenaza de que puedan seguir el camino del intendente de Escobar le subió el precio a los que se quedaron.

El que sí pagó el cara la sublevación fue Jesús Cariglino. El alcalde de Malvinas Argentinas, ausente en el almuerzo, había alzado la voz para pedir que Massa se bajara a la gobernación y el massismo se reordenara debajo del armado nacional del PRO y la UCR. Asimismo, el malvinense ya venía molesto y mantenía diálogos abiertos con el macrismo.

Estos cruces provocaron la virtual salida de Cariglino, en lo que fue una movida del intendente que descolocó las intenciones del espacio y erosionó la confianza de varios de sus pares.

En este punto es donde la reunión se puso más áspera. según contó una fuente reservada a este portal, “Massa les dijo que no se baja (de ir por la presidencia) y que decidan qué quieren hacer, que él sigue con lo que le quede”. Habrá que ver si este acto de pretendido arrojo alcanza para detener las bajas constantes.

Según asegura la misma fuente, el “ultimátum” que dio el tigrense, sumado algunos ofrecimientos a futuro que se conocerán más adelante, alcanzó para frenar el sangrado. Al menos por ahora.

Las precandidaturas a Gobernador -tema que había adelantado Primereando la semana pasada- fue la otra cuestión sobre la que hubo avances. Los jefes comunales reclamaron que se depuren las listas porque la propuesta original de unas PASO multitudinarias estaba trayendo más debilidad que fortalezas. El problema es que ninguno de los aspirantes que todavía persisten termina de cumplir con todos los requisitos. Darío Giustozzi, Mónica López, Francisco De Narváez y Felipe Solá hacen ruido pero juntan pocas nueces. Reordenar las fuerzas detrás de una sola figura haría sentir más cómodos a los intendentes.

Sobre esto, se espera que el sábado próximo haya un anuncio formal y Massa defina con claridad quién es el que va por sillón provincial. “En diez días todo se va a ver más claro”, aseguraron al respecto.

Aunque se mantiene a flote, la aventura de Sergio Massa es amenazada por varios flancos. La falta de estructura nacional, sumada a un resultado demasiado impredecible, asusta a la dirigencia peronista que lo acompañó hasta ahora pero que no está acostumbrada a rifar poder. En estos días se verá si el Frente Renovador logra sobrevivir a la tormenta.