(Por Ignacio Cantala) El pasado viernes en San Vicente, el Peronismo de la Provincia de Buenos Aires dió una muestra contundente de unidad.

En el conclave realizado en la mítica quinta donde descansan los restos del General Perón y Evita, se dieron cita representantes de todos los sectores: los intendentes en sus distintos agrupamientos, los sindicatos, los movimientos sociales, los sectores juveniles, etc.

A cada uno de ellos se le reservó un espacio en la mesa principal y en el uso de la palabra.

En el desorden protocolar en que suelen transcurrir estos actos peronistas, las ubicaciones no estaban asignadas previamente y los espacios en la mesa principal se fueron cediendo a medida que se sopesaba el peso específico de los y las dirigentes que iban ingresando. Finalmente el centro de la escena quedó dominado por el presidente del PJ, Fernando Espinoza, escoltado por Máximo Kirchner y Martín Isaurralde a su izquierda y el diputado cegetista Oscar Romero y Verónica Magarío a su derecha.

La mesa se completó con intendentes del Fenix, del Esmeralda, del interior provincial o los intendentes peronistas no alineados (a ninguna facción) con Julio Pereyra de Florencio Varela a la cabeza.

La escena era una postal digna de lo mejor de la iconografía peronista, con un salón abarrotado, un calor insoportable y todas las presentes sudando a rabiar. Esta foto de unidad de todos los espacios hizo emocionar a más de uno de los presentes, peronistas clásicos que gustan de ver a todos los compañeros juntos, que odian las peleas ideológicas y para quienes “lo fundamental en la familia peronista es estar unidos o en su defecto, juntos”.

La imagen dejó en claro dos cosas: la ambición de poder del peronismo está intacta y la victoria está más cerca profundizando ese camino.

Todos los discursos compartieron críticas muy duras a la gestión de Macri y de Vidal, la reivindicación de los 12 años de gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernandez de Kirchner, la necesidad de la unidad en defensa de los humiles y el apoyo a la movilización convocada por la CGT el próximo 7 de marzo en la Plaza de Mayo.

En San Vicente el peronismo le envió al gobierno la foto de la unidad. El 7 de marzo le hará una representación en vivo y en directo frente a la Casa de Gobierno.

Un joven diputado provincial afirmó “si ellos son buenos con sus trolls y call center para controlar el terreno de las redes, el 7 les demostraremos que nosotros seguimos siendo los únicos en controlar la calle”. La declaración, que desnuda de manera precisa y contundente las diferentes lógicas de construcción política, cuenta además con el valor de la verdad, pues la historia en nuestro país se ha escrito siempre en la calle y nunca en 140 caracteres.

Sin embargo, para el peronismo la unidad sigue siendo una película en pleno rodaje. Resta mucho debate y mucha discusión, además de dejar de lado rencores y derrotar egoísmos para alcanzar el objetivo.

En ese sentido, San Vicente también permitió observar gestos de desconfianza, miradas cómplices, aplausos tibios y discursos incoherentes con las acciones.

En ese punto, el principal apuntado en todas las charlas de pasillo fue Julian Dominguez.

El ex Presidente de la Cámara de Diputados y derrotado por Aníbal Fernández en las PASO para Gobernador del año 2015, fue uno de los ausentes sin aviso. Había sido invitado por Fernando Espinoza, que llevó hasta ese extremo su esfuerzo por tenerlos a todos juntos.

Para Espinoza el asunto es la unidad y después vendrá el tiempo de distinguir con cuanto de “bosta y barro” continúa la construcción. Si recordamos la nota, de quien suscribe, del pasado 7 de Enero (http://www.primereando.com.ar/el-extrano-caso-de-julian-dominguez-en-el-universo-peronista/) es fácil saber en qué componente piensa Espinoza cuando se refiere a Julían Dominguez.

Como no lo hacía desde sus épocas de Ministro de Agricultura y para no quedarse sólo en la casa, Julían Dominguez partió en avión a La Rioja para participar de un plenario del Movimiento Evita junto a Emilio Pérsico. Esta dupla, sumados a Abal Medina y el Chino Navarro, son los autores intelectuales de la estrategia que pretende impulsar una PASO en la provincia. Al Diputado Leonardo Grosso, le toca ser la cara visible en Diputados y sus esfuerzos argumentales, cargados de una autentica posición ideológica, logran cada vez menos surfear el tacticismo cortoplacista que impone su conducción.

Aspiran a las PASO dentro del peronismo basados en una convicción y una apuesta.

Están convencidos que contarán con el apoyo del gobierno nacional y provincial en una eventual interna contra el peronismo k. Ser funcionales al gobierno les garantizaría recursos y la posibilidad de afianzarse en el sistema político, un sueño que desvela por demás a Julían Dominguez y a Abal Medina, uno por el destierro político que transita y el otro porque su mandato como Senador se termina en diciembre.

Consolidarían así la senda del peronismo subsidiado y en cierta forma continuarían el camino iniciado por Duhalde, Ishi y Cariglino que se sumaron a la moratoria de Vidal.

“Ahí están, Abal y Medina, los caniches de Pichetto” soltó en broma un intendente de varios mandatos en referencia al Senador y recordando a los graciosos perritos del General Perón. Su discurso, siempre interesante para los politólogos y políticos de claustro universitario, se revelaba carente de esencia. No es nada fácil representar un movimiento social o a un Senador con 30 años en el peronismo, cuando no se milita en el territorio o se entró como suplente a la Cámara Alta. El apellido y la formación académica no alcanzan para todo. El tibio aplauso que recibió su discurso no pasó desapercibido para nadie.

Ese intento de forzar una PASO tiene su contraparte condicional en una apuesta, que no es otra que la decisión eventual de Cristina de no participar en las próximas elecciones.

Las últimas encuestas y mediciones les impiden jugarse abiertamente. Temen que apostar un pleno a esa opción pueda dejarlos sin nada. Julián Domínguez posee menos intención de voto que el porcentaje correspondiente a la categoría de “No sabe / No contesta”.

Inclusive cuando se pregunta por la fórmula Randazzo-Domiguez, el ex binomio exitoso de la cuarta sección electoral obtiene un rendimiento en el conurbano del 8%, contra el 38% de una formula encabezada por Cristina-Scioli, siendo tambien superados por la formula “No sabe/No contesta” que obtiene un 10%.

El viernes el peronismo escribió un capítulo más de su larguísima historia. En Recuerdos de San Vicente, el guion sigue sosteniendo el orden primordial de la trilogía sagrada: primero la patria, luego el movimiento y por último, los hombres. Más atrás todavía, los hombre ausentes.