En el PRO está todo a punto de volar por los aires. Lo que era una relación casi idílica entre María Eugenia Vidal y Marucio Macri se está volviendo un vínculo cada vez frío y distante. El recelo entre ambos no para de crecer. 

Todo empezó hace meses, cuando Vidal quiso cortarse sola y competir en elecciones independientes contra Axel Kicillof, el dirigente peronista que le sacó casi 20 puntos, una de las palizas más impresionantes en la historia de Buenos Aires. Vidal responsabiliza a Casa Rosada por esa derrota. 

Ahora, el presidente Macri decidió salir de gira por todo el país, con un discurso que solo apunta a los propios, lo que molesta a Vidal, que desde siempre quiso tener una posición más moderada. El mensaje de Macri es claro y está destinado a la interna del PRO: el mandatario quiere liderar a la oposición, por eso enfatiza en el discurso al 30% que lo sigue respaldando a pesar del ajuste. 

Por eso, no sorprende que Vidal quiera cerrar su campaña con un acto en una cancha de fútbol, donde habrá movilización al estilo "peronista". Vidal quiere tomar distancia de una estética de clase media - alta, que es la que privilegia el mandatario. Además, la gobernadora no quiere que Macri esté en el acto que tendrá lugar en el estadio de Platense.