El resultado de las elecciones había dejado instalado a Sergio Massa como uno de los perdedores que ganó. Que ganó algo, al menos: visibilidad, rodaje y -después del 10 de diciembre próximo- un grupo de diez intendentes bonaerenses, un bloque 32 diputados nacionales más 21 diputados y 9 senadores bonaerenses.

Sin embargo, apenas pasados los comicios se sumaron una serie de fugas que pusieron en alerta al Frente Renovador.

Tras la ida escandaloza de la diputada bonaerense Mónica López al FpV, se sumó la fuga de su esposo, el sindicalista del gas y petróleo Alberto Roberti, quien terminó siendo expulsado por su apoyo explícito a Daniel Scioli de cara al balotaje.

De hecho, Massa tuvo que redefinir la presidencia del bloque de diputados, que quedó a cargo de María Azucena Ehcosor, esposa del intendente saliente de Hurlingham, Luis Acuña.

La estrategia de Massa de postular una especie de neutralidad amistosa con el PRO tampoco parece haberle dados buenos resultados internos.

Por eso, días atrás reunió a gran parte del bloque de diputados nacionales que el Frente Renovador con el objetivo de contener a la tropa y asegurarse de frenar cualquier nueva baja o movimiento brusco al menos hasta el año próximo.

Para retomar la iniciativa y no perder presencia, esta semana organizó otra cita en el Club de la Marina, Rincon de Milberg, Tigre. Participaron, entre otros, los referentes económicos Roberto Lavagna, Martín Redrado y Aldo Pignanelli, además de otros dirigentes como Daniel Arroyo, Gustavo Iaies y Diego Gorgal.

Con la cabeza puesta en el 2016, Massa reunió a su "think tank" y aclaró que su función será la de "controlar y hacer cumplir", pero no "cogobernar".

"Nos votaron para controlar y hacer cumplir, no para cogobernar", señaló Massa durante el encuentro, y agregó que "el que acepte un cargo lo hace a título personal. Nuestra tarea es proponer, y controlar. Y ejercer nuestro rol desde los órganos de control".

Fue una especie de arenga y autoafirmación para no quedar desdibujado ante un futuro gobierno de Daniel Scioli o Mauricio Macri. De paso, corrigió su primer mensaje para el balotaje, que lo había dejado muy pegado y casi como un colaborador del macrismo.