El gobierno bonaerense publicó ayer en el boletín oficial la adjudicación de una de las obras emblemáticas de la gestión vidalista: el cuarto tramo de ampliación del Río Salado, que fue otorgada a la UTE (Unión Transitoria de Empresas) conformada por la firma local Centro Construcción S.A y la brasileña Queiroz Galvao, envuelta en la mega causa de corrupción en la obra pública del país vecino, conocida como Lava Jato.

Por esta causa y sus derivaciones, tres integrantes del directorio del grupo Galvao fueron condenados a prisión por la Justicia brasilera, entre los que se encuentra el ex presidente de la firma, Darío Queiroz.

La polémica intervención de la firma brasileña de la obra en la Cuenca del Salado despertó hace unos meses el repudio de la oposición. En la legislatura bonaerense, el diputado del Frente Renovador, Lisandro Bonelli, presentó un proyecto expresando su preocupación ante la posible adjudicación de dicha obra, que finalmente quedó en manos del grupo Galvao.

“La empresa ha sufrido sanciones en varios países de América Latina por prácticas desleales, sobornos, asociaciones ilícitas en el marco del proceso Lava Jato” sostuvo el legislador, quien advirtió que “la firma fue inhabilitada en su país para ser contratada hasta el 2022”.

En ese sentido, Bonelli pidió la exclusión de la empresa brasileña del proceso de la licitación internacional financiada por el Banco Mundial, argumentado que los embargos millonarios y juicios que afrontan ponen en peligro su patrimonio y su efectivo cumplimiento de la obra. Además, advirtió que “se estarían avalando los antecedentes fraudulentos que provocaron escándalos políticos”.   

Otro controversial aspecto que se abre de la adjudicación de esta obra millonaria, con un plazo de ejecución de tres años, es que la cotización original era de $4.274 millones. A contramano de la escalada del dólar del último mes, la UTE ganó la licitación con un presupuesto ampliamente más bajo de $3.040 millones, que la ubicó con la mejor oferta con respecto a otras firmas competidoras. Esta situación pone en duda el desarrollo en tiempo y forma de los trabajos en medio de una crisis económica.  

No es la primera vez que la UTE gana jugosas licitaciones con el macrismo. Realizó el Metrobus de La Matanza, con un presupuesto original de 137 millones de dólares, pero que su costo final fue de 60 millones de dólares más.

Además, la firma brasileña fue parte de la obra del acueducto Bahía Blanca-Río Colorado, donde ofertó la millonaria suma de $4.646 millones.