El inicio del ciclo lectivo comienza a ser una de las mayores pesadillas de la gestión de María Eugenia Vidal. Es que al momento no estaría garantizado en la Provincia de Buenos Aires, ni en el resto del país y podría hacerse realidad la conflictividad con los rebeldes docentes bonaerenses.

El secretario General de Suteba, Roberto Baradel, expresó públicamente que el gremio va a iniciar "las negociaciones paritarias pidiendo entre un 30 y 40% de aumento" teniendo en cuenta inflación registrada los últimos meses.

A la gobernadora del PRO, entonces, se le aparecieron todos los fantasmas. No es para menos,  las declaraciones del primer mandatario Mauricio Macri y otros funcionarios de su mismo espacio político, aseveraron que la inflación no es mayor al 25% y por lo tanto los aumentos salariales no superarían esa cifra.

Por otro lado, la gobernadora recuerda que el propio Baradel encabezó hace dos años una medida de fuerza que retrasó el inicio de clases durante 17 días.

"El actual gobierno tomó decisiones que tienen que ver con beneficiar a los sectores más concentrados de nuestro país", arremetió Baradel refiriéndose a las retenciones agrarias, la devaluación y el aumento de los precios de la carne, combustible, entre otros.

En ese sentido, el dirigente gremial salió al cruce del gobierno  al asegurar que "el gobierno nacional no le puede pedir a los trabajadores que paguen las decisiones política de favorecer a los actores de mayor capacidad adquisitiva", y concluyó remarcando que "si los trabajadores no consumen, se enfría la economía y comienzan los despidos en el sector privado".