El día en el que miles de mujeres se congregaron para defender sus derechos a favor de la igualdad de género y en contra de la violencia, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, anunciaba que la provincia se adhería al "Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo".

De esta manera, la mandataria desconcertaba, la medida iba en contra de la postura mayoritaria de la iglesia católica conservadora que se manifiesta en contra del aborto.

Sin embargo, la medida no duró demasiado tiempo y a menos de una semana de ser anunciada la gobernadora dio marcha atrás.

Es que dentro de su propio gabinete, la disputa interna se profundizó. Por un lado, la titular de la carte de salud de la provincia, Zulma Ortiz ligada su trayectoria laboral a difundir los riesgos a los que se somete la mujer que se practica abortos clandestinos, y por lo tanto a favor de la adhesión de la provincia al aborto no punible. Por el otro, Julio Comte Grand, una figura de peso dentro del Opus Dei y del gabinete de la mandataria.

El Opus Dei ganó la pulseada y Vidal frenó la medida.

En mayo, Vidal había manifestado que el aborto "no es un tema que se debata en la Provincia, aunque creo que debería haber libertad de conciencia en cada partido". Las posiciones son encontradas en Cambiemos, pero las presiones son más fuertes que las convicciones de sus dirigentes.

La oposición no tardó en responder, Victoria Mónica Macha (FPV) sostuvo que “deja sin protección a miles de mujeres”.

Por su parte, Guillermo Kane del FIT remató: "la decisión de Vidal pone en riesgo la vida de miles de mujeres" y recordó, hay unas 600 muertes por abortos clandestinos por año en nuestro país.

“Esto da cuenta que no es condición sine qua non que si tenemos una gobernadora al frente de la provincia va a gobernar con perspectiva de género”, “Vidal es parte de un Gobierno tradicionalista, conservador y clasista porque las que están en riesgo son las mujeres más humildes y no las ricas”.

“La no adhesión al aborto no punible me parece terrible, significa dejar sin protección a un montón de mujeres a las que les corresponde el derecho a interrumpir su embarazo y decidir sobre sus cuerpos”, dijo la senadora referente de Nuevo Encuentro.

A su vez, Kane sostuvo que “el Gobierno es preso del lobby de la Iglesia Católica” y que “prioriza los intereses” de esta institución religiosa “por sobre la vida y salud de las mujeres”.

“Incluso, Vidal prioriza más a estos sectores que a la ley que la obliga a que, en condiciones puntuales como abuso o riesgo de muerte, la madre pueda abortar”, concluyó.