Las señales de María Eugenia Vidal con los tradicionales Barones del Conurbano son claras. Es que desde su entorno reconocen que la idea de "renovar" quedó estancada y ahora va en busca de sumar a los intendentes y sus votos a como de lugar.

En los últimos días, la Gobernadora hizo fuertes gestos a figuras del peronismo. Joaquín de la Torre se hará cargo en pocos días del Ministerio de Producción que de manera efímera tuvo el radicalismo.

Además sumó el desembarco oficial de los intendentes Hernán Bertellys (Azul) y Carlos Berterret (Pringles) a la fuerza gobernante, dos más de perfil pejotista tradicional.

En paralelo, la relación con poderosos alcaldes del Conurbano es cada vez más cercana. “Lo de (Alejandro) Granados está muy avanzado”, confiesan desde el círculo cercano a la Gobernadora a La Política On Line, en referencia al ex ministro de Seguridad de Daniel Scioli y poderoso caudillo de Ezieza.

El propio Granados hace unos días pidió a los intendentes salir a cuidad a Vidal.

Otro que tiene excelente sintonía con Mariu es Mario Ishii. Juntos hace algunas semanas, juntos recorrieron el clásico Mercado Concentrador de José C. Paz y el hombre del poncho reconoce que esta "para colaborar".

A futuro, quienes argumentan que un cierre con el peronismo es clave para la gobernabilidad sostienen también llegará el momento de conformar un nuevo frente que los incluya y que les evite dar tantas explicaciones. "Eso implicará desarmar Cambiemos y también construir un relato".

Mientras tanto los radicales y la propio Elisa Carrió están que trinan. No sólo ven como les ocupan los lugares que esperaban asumir, sino que también les quitan protagonismo y participación en las decisiones políticas.

Mariu, que hizo toda su campaña hablando de una necesaria renovación de la política provincial, está mucho más cerca de integrarse definitivamente a lo viejo que de aportar a algo nuevo al mapa político.