Los apoderados de líneas internas del Partido Justicialista (PJ) enfrentadas se reunieron ayer, a 24 horas del cierre de listas, con la jueza federal con competencia electoral María Servini y con el fiscal federal Jorge Di Lello en Tribunales, donde expusieron cada uno su posición sobre la situación reglamentaria del partido y ambas partes esperan una resolución judicial sobre el pedido de intervención del PJ en las próximas semanas.

Durante más de dos horas, los representantes de la línea "Justicia y Dignidad Peronista" -fracción marginal, sin referentes, que apoya el ex presidente Eduardo Duhalde-, Omar Gadea y Oscar Diani, señalaron todas las presuntas violaciones de la actual conducción partidaria que encabeza el jujeño Eduardo Fellner.

Entre las variadas supuestas irregularidades, Gadea explicó a Télam que "la actual conducción del partido es ilegal y está viciada de toda legalidad porque la eligieron en un congreso nacional trucho y violaron lo que marca la carta orgánica eligiendo autoridades a las espaldas de los afiliados".

Por su parte, Eduardo López, el abogado en representación del apoderado del espacio oficialista Jorge Landau, señaló que "existe un proceso de normalización del partido que marcha según los tiempos estipulados".

Al respecto, Landau manifestó a esta agencia que la reunión con Servini fue "normal y todo terminó con normalidad".

Durante el encuentro, el fiscal federal con competencia electoral, Jorge Di Lello, sostuvo que "la intervención (del partido) constituiría un mal peor que el que se quiere remediar", por lo que sugirió posibles soluciones al conflicto abierto entre las facciones del peronismo.

El fiscal opinó que una salida posible sería que se extendiera "un poco" el plazo para la presentación de las listas -sin modificar la fecha de la elección- y que el peronismo opositor pudiera presentar sus listas ante la justicia, en caso de tener inconvenientes con el "peronismo oficial".

La idea de ganar tiempo y asustar con las presiones en la justicia no le sienta mal a Duhalde, en un contexto de sumo aislamiento y sin peso en las negociaciones partidarias.