El reconvertido candidato a Gobernador y presidente de la Cámara de Diputados, Julián Dominguez, parece siempre signado por una parsimonia campechana, fruto de su pertenencia a esa especie tan particular del peronismo bonaerense que es el peronismo del Interior. Su aire de campo a veces confunde con la impronta de movimientos medidos y de pasos cortos pero concretos.

Sin embargo, una vez más el confidente del Papa Francisco demuestra que su larga estadía porteña lo ha mutado en algunas de sus facetas. Dominguez se ha reconvertido en un velocísimo operador, dispuesto al recálculo constante de tácticas, en función de aprovechar la más mínima ventaja que le pueda otorgar la política.

Así es que, a raíz de los sucesos que embarran la llegada de Manuel Fresco a la Cámara de Diputados en reemplazo del ascendido Wado De Pedro, aprovecha el tiempo disponible hasta la próxima sesión para operar la inviabilidad de Fresco para asumir el puesto.

En las últimas horas Fresco quedó en medio de la polémica pública por una presunta ayuda que quiso prestar para el ingreso al país de un colombiano con euros falsos.

Lo que motivaría a Dominguez a operar contrarreloj es "voltear" a Fresco y así abrirle paso a la llegada de su delfín Ariel “el ruso” Pasini al cargo.

Pasini es funcionario de la Jefatura de Gabinete, otrora diputado de la mano de Alicia Kirchner y actualmente revista como númen del Grupo San Martin, que se ha reconvertido en el Think Tank de la campaña Bonaerense que –aún con sordina- viene llevando a cabo Dominguez.