Preocupado por la caída en las encuestas, el Gobierno de Mauricio Macri evalúa enfocar la campaña electoral sobre una agenda de derecha, al estilo de Jair Bolsonaro en Brasil. La política de mano dura estaría en el primer lugar. 

Cambiemos sabe que el año que viene no podrá mostrar prácticamente ningún logro en materia económica y social, donde todos los indicadores serán peores a los heredados. 

En ese contexto, Cambiemos buscará trabajar sobre una agenda propia de la derecha más ortodoxa, esto es, mano dura, lucha contra la inseguridad y expulsión de extranjeros. De allí, que empiece a sonar como una posible candidata a vicepresidenta la propia ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. 

Hoy, Bullrich volvió sobre esa agenda al habilitar mediante boletín oficial el uso de armas de fuego por parte de los agentes de la policía. Hasta ahora, ese uso estaba muy regulado. 

Hasta hace unos meses, el Gobierno pensaba en Carolina Stanley, de Desarrollo Social, para ser vice de Macri. De confirmarse ese cambio a favor de Bullrich, sería muy sintomático. Cambiemos pasaría de una agenda más social a otra más basada en la seguridad. De fondo, estaría el reconocimiento de que su programa social fracasó. ¿Lo único que queda para ofrecerle a la sociedad es la mano dura?