“Billetera mata galán” dijo Felipe Solá para referirse a lo que implica competir con el exdueño de Casa Tía por un cargo electoral.

La prueba de ello es que desde su desembarco en el massismo, Francisco De Narváez ha barrido con su ostentosa campaña a toda la competencia interna, a excepción de la diputada provincial Mónica López. Sin embargo, el poderío económico del Colorado no se traslada de manera mecánica al armado electoral de la Tercera Sección.

Con la salida del browniano Darío Giustozzi, la mesa que define las listas de todos los municipios del sur y La Matanza, no incorporó gente nueva sino que quedó bajo el mando de los que ya estaban: el senador provincial José Luis Pallares, el diputado bonaerense Carlos Acuña y el diputado nacional Alberto Roberti. Ninguno es hombre del riñón de De Narváez, más bien todo lo contrario.

El empresario está casi obligado a establecer conversaciones con alguno de ellos si quiere tener injerencia en el armado de esas listas. Y la necesidad es mutua, ya que tampoco pueden dejar afuera al candidato a gobernador más fuerte.

Uno de los principales problemas que conlleva este diálogo es la mala relación que mantienen De Narváez y Roberti. El sindicalista pertrolero es nada menos que el marido Mónica López. La pelea con el matrimonio de Avellaneda data de cuando formaban parte de Unión-Pro. Los chisporroteos públicos son constantes, en especial de parte de la pareja.

Para colmo, la situación es bastante delicada en el sur. Con la salvedad del intendente de Magdalena, la salida del dirigente de Brown hizo que el massismo se quedara sin jefes comunales en la Tercera.

Consciente de estos problemas, fue el mismo Sergio Massa el que dio la orden para que Pallares se reúna con De Narváez. Hubo conversaciones en estos días, aunque por ahora el secreto sobre lo que se dijo se mantiene.

No obstante, el Colorado se muestra al margen de estos asuntos. Su objetivo de corto plazo está centrado en lograr que el FR y el PRO lleguen a un acuerdo a nivel nacional. Supone que una potencial alianza opositora le incrementaría las chances de dar ganar la Provincia. Cuenta con varios aliados para ello, pero pertenecen a otras secciones electorales, como es el caso del intendente de Olavarría, José Esverri (Séptima), o del diputado provincial José Eslaiman (Primera)

Mientras tanto, en la Tercera son varios los massistas que todavía no se fueron y miran de reojo los movimientos del precandidato empresario. Aunque todo pude cambiar si el tigrense realiza un viraje. Por sobre todas estas negociaciones impera es la sensación de que una decisión de última hora lo cambiará todo.