Hace no muchas semanas, el Gobierno nacional hablaba de "lo peor ya pasó" y volvía a entusiasmarse con la llegada del "segundo semestre". En marzo, ante el Congreso, Mauricio Macri volvió a enfatizar en ese discurso. 

Sólo tres meses después, la realidad cambió drásticamente. En el medio, el peso se devaluó 30%, se perdieron 10 mil millones de dólares de reservas y la actividad económica se paralizó. Entonces, qué mejor que cambiar el relato. Así las cosas, Casa Rosada ahora insiste con el "lo peor está por venir". 

Ahora fue el turno de Dante Sica, ministro de Producción, quien aseguró: “El segundo semestre va a ser mucho más difícil”. Se espera un escenario muy complejo: caída de la economía, inflación muy alta, pérdida del poder adquisitivo. 

Hoy, el Indec informó que el desempleo llegó al 9,1%, un número muy por arriba del último trimestre de 2017 e idéntico al primero del año pasado. Con un problema: la economía creció un 3%, panorama que no se va a repetir en lo que queda del año. Ocurre que el modelo macrista se sustenta sobre sectores que generan empleo, como el financiero y el agro.