Al igual que la naturaleza, el poder le tiene horror al vacío. Y si de algo saben los barones del conurbano es de poder. Por eso desde Merlo ya están tejiendo el camino de regreso al Frente para la Victoria ante el vacío de liderazgo que se percibe en las filas de Sergio Massa en un momento tan delicado.

Y es que nadie se inmola por la candidatura presidencial de un ex intendente y las lealtades comienzan a crujir ante la inminencia de una derrota.

Es por ello que el intendente de Merlo, Raul "Vasco" Othacehé ya comenzó sus charlas con el fin de tener un salvavidas. El plan diseñado desde el Oeste del conurbano, que en estos momentos se está consensuado con altos funcionarios de La Rosada, establece un regreso por una puerta lateral.

Son conocidos los vínculos entre el intendente de Merlo y Florencio Randazzo. También es sabido su enfrentamiento abierto con el sciolismo encarnado por Gustavo Menendez. Por ello la idea sería "contenerlo", "darle un espacio", pero mandarlo a disputar las PASO enfrentando el armado naranja del distrito.

Entonces, el "Vasco" que bregaba por la exclusividad de representación en el municipio, debería competir en las primarias en la boleta de Randazzo, contra el "Tano" Menendez que estaría colgado de la boleta de Daniel Scioli.

La jugada dejaría herido de muerte al Frente Renovador en el distrito y sería un nuevo golpe a Sergio Massa, en esta oportunidad en la primera sección electoral, aquella que parecía ser su as de espadas y que hoy también tambalea.

Desde el sector de Menendez ofrecen resistencia al traspaso, que sería un hecho a consumarse en las próximas horas, y hablan de la falta de lealtad del "Vasco" y su falta de acompañamiento al Proyecto.

Los naranjas tienen una guerra declarada desde hace tiempo con el actual intendente que incluye denuncias de hechos de violencia y procesos judiciales abiertos.

Los dos espacios más competitivos de Merlo se enfrentarían, así, en agosto y de esa batalla surgiría el seguro ganador de las generales de octubre.