Por el momento, el principal dirigente del espacio, el ex intendente de Tigre, decidió continuar con su bajísimo perfil, a pesar de los movimientos que a diario se dan en el peronismo. Solo se vieron algunas imágenes de Sergio Massa con el ex alcade de Rudolph Giuliani, de Nueva York. Giuliani está visto por algunos sectores sociales como un "duro" frente a la inseguridad, tema que preocupa a muchos argentinos.

Sin embargo, Massa no es ajeno a la grieta que empieza a crecer al interior del propio espacio en torno a cómo posicionarse frente a la unidad del peronismo. Es sabido que dirigentes como Felipe Solá, Daniel Arroyo y Facundo Moyano ven con buenos ojos ese acercamiento a otros sectores del justicialismo. Incluso, modificaron el discurso antikirchnerista que los caracterizó hasta hace un año. "Para mucha gente que ve cómo el macrismo les jode la vida con políticas que no son buenas, el kirchnerismo es una esperanza", reconoció Solá.

Mientras, otros dirigentes renovadores prefieren seguir por la "ancha avenida del medio", como es el caso de Graciela Camaño o Marcos Lavagna. Camaño es la esposa del sindicalista Luis Barrionuevo, de relación irreconciliable con el sector peronista que conduce la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

¿Qué hará Massa? Esta semana, Solá volvió a pedirle que "participe de la unidad del peronismo". La decisión de Massa no simple: si vuelve al justicialismo podrá perder todo el capital que hasta ahora lo distinguía. Si no lo hace, puede quedar desdibujado en un no-lugar. Su reciente compañera de fórmula, la progresista Margarita Stolbizer, acaba de reconocer que "voy a participar en política desde un lugar de mucho menor protagonismo". Por ahí pasa otro riesgo para Massa.

La marcha del sindicalismo volvió a incomodarlo, seguramente. No solo por la articulación entre sectores sindicales y peronistas, que obligó a muchos dirigentes renovadores a posicionarse a favor de la multitudinaria concentración opositora. Si no porque entre los intendentes que acompañaron a Moyano estuvo nada menos que Julio Zamora, alcalde de Tigre. Se sabe: Zamora muestra cada vez más autonomía de su ex jefe político.