Cristina Kirchner y su hijo Máximo, le abrieron el juego a todos los participantes y los mandaron a caminar la provincia para acceder al Trono. Según indicaron fuentes cercanas a la Casa de Gobierno todos saben que “no existe el 'no' ni se va a bendecir a ningún candidato”.

Julián Domínguez, Diego Bassio, Juan Patricio Mussi, Sergio Berni, Fernando Espinoza, Martín Insaurralde, Gabriel Mariotto, Santiago Montoya, Carlos Castagneto y Fernando "Chino" Navarro son los que están en carrera, pero podría sumarse algún competidor más en las próximas horas.

Es que mientras el invierno se aproxima, el kirchnerismo está a la espera de otros posibles candidatos, entre los que se cuentan aquellos a los que no les cierran los números para pretensiones más altas, como la de ser precandidato a presidente.

En ese plan Julián Dominguez fue el primero que tiró la toalla y bajó su precandidatura presidencial para ir a recorrer la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, lejos de lo que divulgó en los medios, no es el portavoz de Cristina, solo tiene vía libre para hacer campaña, al igual que tantos. Su intermediario “Cucho” España, tío de Eduardo “Wado” De Pedro, es su claro nexo con la Casa Rosada y la Quinta de Olivos.

Aníbal Fernández, otro de los aspirantes presidenciales, ya abrió el paraguas. El quilmeño dejo entrever sus pretensiones de ser gobernador bonaerense, por lo que podría seguir el camino que marcó el presidente de la Cámara de Diputados.

Con armada propia, el titular de la Anses, Diego Bossio, viene trabajando desde hace tiempo, de la mano del hijo del “Chueco” Mazzón, Mauricio Mazzón, para ocupar el lugar que deja vacante su favorito para la presidencia, el gobernador Daniel Scioli.

Bossio a diferencia del “Chino” Navarro, que se postula para ganar mayor visibilidad y conseguir mejores condiciones de negociación al momento del cierre de listas o en la conformación de los gabinetes, tiene mas honestas intensiones y la espalda económica necesaria para solventarlas.

Otros que ansían ser los elegidos de Scioli, son el secretario de seguridad, Sergio Berni, el intendente de La Matanza, Fernando Espinosa, el vicegobernador bonaerense, Gabriel Maritto y el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde.

Mariotto y Espinoza tienen algo en común, lo dos prenden ocupar el Sillón de Scioli, pero el kirchnerismo duro les pide que aseguren sus distritos. Se tratan de los dos territorios más populosos del conurbano y de la "garantía" de la victoria oficialista.

El caso del vicegobernador es más complejo aún porque a Lomas de Zamora volvió Insaurralde, que pocas chances tiene de obtener de Scioli el apoyo que pretende tras sus idas y vueltas con el massismo, lo que le valdría tener que anclar en su municipio.

Juan Patricio Mussi, es el hombre de Julio de Vido en la provincia, y el ministro de Planificación es aliado, por descarte, de Daniel Scioli, porque, cómo el común del gabinete kirchnetista, tiene zanjadas diferencias con Florencio Randazzo. Aunque el nivel de conocimiento del jóven intendente le restaría posibilidades de encabezar una fórmula.

De esta forma se va delimitando el juego de tronos bonaerense, que por el momento lejos de tener grandes definiciones tiene vastos competidores.