Sigue el escándalo por el supuesto financiamiento ilegal de las campañas electorales del macrismo en 2015 y 2017 en Buenos Aires. Las miradas apuntan, nada menos, que a la gobernadora María Eugenia Vidal, presidenta del PRO bonaerense. ¿Podía no saber? 

Se estima que a partir de un entramando que incluyó más de 1000 aportantes truchos el macrismo ocultó el origen de 40 millones de pesos. ¿Plata del Estado? ¿Lavado de dinero? ¿Fondos provenientes de delitos? Todas las hipótesis son posibles hasta que la Justicia investigue lo que realmente pasó. 

Hasta el momento, Vidal decidió usar la misma estrategia que antes utilizaron la ex funcionaria menemista María Julia Alzogaray y el ex presidente español Mariano Rajoy. Los tres culparon a sus respectivos contadores por irregularidades señaladas. La historia es sabida: Alzogaray terminó condenada y Rajoy fue echado como mandatario español en una causa muy parecida a la que ahora enfrenta Cambiemos. 

Por ahora, el fusible se llama Fernanda Inza, mano de derecha del PRO bonaerense. En medio del escándalo, Vidal había decidido ascenderla como contadora de la provincia de Buenos Aires. Unos días después dio marcha atrás y decidió echarla. Inza fue la tesorera del PRO de Buenos Aires durante la campaña de 2017. Vidal, la presidenta.