El intendente de Mar del Plata, Carlos Arroyo, volvió a polemizar con Cambiemos, espacio al que todavía pertenece. Esta semana, el Concejo Deliberante local, con mayoría que le responde al alcalde, decidió aumentar los impuestos que se cobran sobre los servicios públicos. Los gobierno de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal habían pedido exactamente lo contrario.

La relación entre Arroyo y el macrismo se quebró casi desde el comienzo de la gestión en 2015. Se sabe: Vidal no lo quiere Arroyo y prefiere a un hombre propio. Se habla, incluso, de Guillermo Montenegro, pura sangre del PRO.

Ahora, Arroyo volvió a subir la apuesta y mandó a la Legisltura local un proyecto para aumentar los impuestos que se cobran con los servicios públicos. De este modo, las boletas llegarán con incrementos, a contramano de lo que busca el macrismo.

Según reseñó Infocielo, el proyecto recibió el rechazo del kirchnerismo y el Frente Renovador. “Aumentándoles las tasas a los vecinos, a las puertas de un invierno con los tarifazos en los servicios a la orden del día, es un error gravísimo que no hay bolsillo ni salario que pueda soportar", aseguró por ejemplo el concejal Vicente Ciano.

La estrategia de Arroyo es clara. Marcarle la cancha a Vidal y asegurarse fondos propios para su administración, para así no depender de los recursos que pueda transferirle la provincia de Buenos Aires. La grieta en Cambiemos se agranda cada vez más.