Es la única que no habló hasta el momento a pesar de haber encabezado la campaña electoral en la provincia de Buenos Aires, en el rubro diputados, en 2017. La macrista Graciela Ocaña no dijo una sola palabra desde que se desató el escándalo por los aportantes truchos. Se sospecha que Cambiemos ocultó el origen de 40 millones de pesos. 

En Twitter, donde Ocaña solía tener mucho protagonismo, la legisladora prácticamente no escribe nada, a penas retuitea mensajes ajenos. Y para sorpresa de mucho, fijo el siguiente tuit: "Mi compromiso siempre fue, es y será con la verdad y la transparencia. Luchando ". Transparencia que justamente faltó en la campaña electoral. 

El resto de las figuras de Cambiemos debieron referirse al escándalo, aunque eligieron diferentes estrategias. La gobernadora María Eugenia Vidal, la principal implicada ya que es la presidenta del PRO bonaerense, responsabilizó a la cajera del partido, Fernanda Inza. En 5 días, la designó como contadora general de la gobernación y luego la echó. El viejo truco de culpar al que hace los números. 

Ayer, en conferencia de prensa, el presidente Mauricio Macri pidió "paciencia" y que "la justicia investigue". Por supuesto, exigió "más transparencia" y propuso bancarizar los aportes partidarios. Nada dijo sobre la interminable lista de nombres apócrifos que aparecen en los listados de Cambiemos. 

Mientras tanto, Ocaña mantiene silencio. Espera que otra tormenta pase sin que la moje. La "hormiguita", que ya fue denunciada por supuesto enriquecimiento ilícito, no quiere saber nada con embarrarse con un escándalo que parece no terminar.