La primera sesión del año en la Cámara de Diputados donde se trataron las leyes que reemplazarán al megadecreto de “desburocratización” del Estado estuvo plagada de  condimentos. Bochornos legislativos, discusiones acaloradas, acusaciones varias y los siempre dispuestos diputados a colgarse el cartel de ingenuos estafados por el oficialismo o directamente cómplices de la estrategia oficial.

Durante la mañana del miércoles se había acordado el tratamiento sobre tablas de las leyes que reemplazarían al megadecreto de desburocratización junto a otros temas. La aprobación de dichas normas requería necesariamente tratar la derogación del DNU 27/18 que dichas normas venían a reemplazar.  Por ello, el Bloque del FPV solicitó invertir el orden propuesto por Monzó para votar en primer término la derogación del DNU y luego avanzar con el tratamiento de las leyes que lo reemplazarán. Sin embargo, puesta a votación esa intención de otorgarle lógica parlamentaria a la sesión fue rechazada y el final de la jornada confirmaría los motivos.

Cambiemos junto a los bloques de Argentina Federal y el Frente Renovador logró mantener el orden dispuesto por Monzó. El Frente Renovador lo hizo en función de un supuesto acuerdo para la derogación posterior del decreto. Pero Cambiemos tenía otros planes y dejó en off side nuevamente a sus aliados circunstanciales. Ya sin peso para determinar una votación, Cambiemos dispone a su antojo del infantilismo político del Frente Renovador, quienes por sostener la noción de “oposición racional”  terminan configurando una oposición rehén y utilitaria del oficialismo.

Así las cosas, sancionadas las tres leyes Cambiemos se levantó y abandonó el recinto. El bloque de Argentina Federal acompaño la maniobra sin pudor y el FPV se quejó airosamente destacando lo escandaloso de la maniobra, la aberración legislativa de sancionar tres leyes y no dictaminar en contra del DNU y denunciando las desprotección en que seguía quedando el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, a mercede de los negocios financieros del oficialismo.

Pero la nota volvió a darla el Frente Renovador, que se quedó atónito frente a la maniobra de Cambiemos que rompió el acuerdo y les colgó la cucarda de idiotas útiles.

El corrector Lavagna

En este marco, una de las notas más bochornosas de la jornada la protagonizó Marcos Lavagna.

Sólido técnicamente pero con la cintura política de un rinoceronte, Lavagna se mostró muy activo en modificar dos artículos y agregar tres palabras en artículos menores . Contento con su aporte, la cara se le desfiguró cuando Cambiemos abandonó el recinto. “Segui agregando comas a los párrafos que ellos te siguen usando”, “sos el corrector de Word maestro!”  le gritaban en tono de denuncia sarcástica desde los bloques de la izquierda y el peronismo.

Su congoja fue tal que fue de los últimos en abandonar el recinto mirando el piso, empatizando quizás con la alfombra que estaba pisando.