El Juez Leónidas Moldes procesó -sin prisión preventiva- a los cinco integrantes del grupo Albatros que el 25 de noviembre de 2017 realizaron más de 200 disparos en la comunidad mapuche de Villa Mascardi, en Bariloche, Río Negro. Uno de esos tiros mató por la espalda a Rafael Nahuel, un joven de 22 años. De esta manera, cerró la instrucción de cara al juicio oral, que incluyó los procesamientos de dos mapuches por "usurpación" y "atentado contra la autoridad".

La intervención del magistrado despertó muchas críticas ya que dio por cierta la versión del "enfrentamiento" entre los prefectos y los mapuches. Esa teoría fue defendida por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Esa teoría se mantuvo a pesar de que sólo se encontraron restos de balas de las armas de los prefectos. Además, Nahuel murió por un disparo en la espalda. 

Al respecto, el portal AGENCIA PACO URONDO entrevistó al periodista de Bariloche Santiago Rey: "El juez no pudo determinar la existencia de otras armas (excepto la de los prefectos) o de otros proyectiles", resumió. "Igualmente avaló la teoría del enfrentamiento. Es más, lo que le imputa a los mapuches Fausto Jones Huala y Lautaro González es un atentado con uso de arma, a pesar de que no puede dar fe en la resolución de que existieron esas armas. Hay muchas contradicciones. Por eso, creo que esta resolución va a ser apelada por la querella que representa a la familia como por los abogados de Jones Huala y González", graficó el autor del libro "Silenciar la muerte. Crónica e investigación sobre la vida y asesinato de Rafael Nahuel". 

De acuerdo a lo resuelto por el magistrado, se dictó el procesamiento de los agentes Francisco Javier Pintos, Juan Ramón Obregón, Sergio García, Sergio Cavia y Carlos Sosa, como coautores del delito de “homicidio agravado con violencia contra las personas, mediante la utilización de armas de fuego, cometido con exceso en la legítima defensa”. Se trata de un delito que puede ser excarcelable, según la definición que tome el Tribunal que tenga a su cargo el juicio oral y público. 

Por su parte, el juez Moldes desacreditó la versión del cabo primero Pintos, quien había asegurado que no subió al territorio con su arma reglamentaria, de la cual faltaron 50 proyectiles. “El argumento ensayado por Pintos respecto a que el subfusil MP5 que tenía reglamentariamente asignado no se encontraba en el teatro de los sucesos me parece inaceptable”, planteó Moldes. Se sospecha que fue justamente el arma de Pintos el que mató a Nahuel.