Así lo relató el testigo Matías Santana, de la comunidad Cushamen: es un testimonio clave en la causa que investiga la desaparición de Santiago Maldonado. Por primera vez declaró con nombre y apellido ante el juez Guido Otranto y la fiscal Silvina Ávila. Antes lo había hecho resguardando su identidad por "miedo a las represalias".

"Escuché gritos y vi a tres gendarmes que arrastraron a alguien y lo empezaron a golpear en el piso. Me di cuenta de que era Santiago porque tenía la campera celeste que yo le presté esa mañana", describió. La Justicia investiga la desaparición forzada del joven.

La declaración de los testigos ante la Justicia y la pericia que terminó con la hipótesis preferida por el Gobierno (que Maldonado fue herido por un puestero varios días antes del 1 de agosto) pusieron en el centro de la agenda el rol de la Gendarmería. Hasta el momento, la administración de Cambiemos defendió de manera cerrada a esa fuerza federal. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, llegó a decir que se quería "estigmatizar a la Gendarmería".

Anoche, Mauricio Macri convocó a una reunión en Casa Rosada donde se abordó el caso. Estuvieron Bullrich, su secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, el ministro de Justicia, Germán Garavano y el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj. Alertado por las encuestas que muestran que el caso preocupa a la sociedad, el macrismo decidió mostrar otra actictud ante la desaparición. Sorpresivamente, después del encuentro sólo hablaron Avruj y Garavano, quienes apuntaron contra la Gendarmería.