El genocida Miguel Etchecolatz, que acumula múltiples condenas por delitos de lesa humanidad, deberá volver hoy a prisión luego de que la Cámara Federal de Casación Penal le revocara la prisión domiciliaria. Estaba viviendo en su casa en Mar del Plata. Organismos de Derechos Humanos habían pedido que volviera a una cárcel común.

El fallo lo dictó la Sala IV, y contó con el voto favorable de Mariano Borinsky y Gustavo Hornos, quienes consideraron que el ex policía está en condiciones de cumplir su condena en la cárcel bajo cuidados médicos. Hornos definió la prisión domiciliaria como una "decisión jurisdiccional que no puede tomarse de manera automática o irreflexiva mediante la exclusiva invocación de que concurre en el caso alguno de los presupuestos legales que, en principio, habilitan su concesión".

Para el juez Borinsky si bien "los informes confeccionados por el Cuerpo Médico Forense dan cuenta de las patologías que padece el imputado", eso no implica "impedimento alguno para que el nombrado permanezca en un establecimiento penitenciario, recibiendo la atención médica, el tratamiento y los controles que sean necesarios para atender sus patologías". En cambio, Juan Carlos Gemignani votó en disidencia y aseguró que es "menester conjugar prudentemente la obligación internacional de juzgamiento y castigo de los delitos de lesa humanidad, con el respeto al derecho a la salud de los imputados".

La fiscal Ángeles Ramos, responsable de la Unidad de Asistencia en Causas por Violaciones a los Derechos Humanos durante el Terrorismo de Estado, había interpuesto un recurso para dar marcha atrás con la decisión del Tribunal Oral 6, integrado por José Martínez Sobrino, Julio Panelo y Fernando Canero, que hace casi tres meses le concedió el arresto domiciliario a quien fuera la mano derecha del general Ramón Camps al frente de la policía Bonaerense. El ex comisario tiene tres condenas a perpetua.

Desde que se conoció su prisión domiciliaria, en diciembre del año pasado, organizaciones de DD. HH. y vecinos del barrio en el que vive el represor (hasta hoy) se movilizaron para pedir que Etchecolatz vuelva a prisión. "No quiero a un genocida en mi barrio", reclamaron los marplatenses. Ese pedido se hizo realidad.