Luego de cerrar las plantas de Catamarca, La Pampa y Tucumán, ahora la empresa textil Alpargatas cierra otra filial en el interior del país y suma más despidos a lista que inauguró a principio de año. "Hace 65 años que Alpargatas le compró la fábrica a Fibramalva. Ya nos avisaron que a fin de año cierran todo, venden y se van del Chaco", declaró Dante Quintana, dirigente del gremio Sindicato de Trabajadores Aceiteros y Desmotadores de Algodón (Stadyca). Además, confirmó que recibieron los telegramas de despido.

"Este año se desmotaron 3.700 toneladas de algodón, cuando en 2017 habían sido 20.000 y en años anteriores más de 40.000 toneladas por año", reveló Quintana y explicó que "esto pasa por la impresionante caída en el consumo interno de ropas, hilados y telas”, aseguró el delegado al medio Infonews. 

Quintana dijo que el cierre de la fábrica es "un golpe socio económico muy fuerte para Sáenz Peña", la segunda ciudad más grande del Chaco en la que tiene unos 100 mil habitantes.

"El dinero de esos sueldos dejará de circular en el circuito comercial local. Las indemnizaciones de los despidos primero irán para cancelar deudas y con el resto se verá que se hace", advirtió.

Desde septiembre la compañía, que atraviesa un proceso de retirada del país, le había solicitado al Gobierno el Procedimiento Preventivo de Crisis y oficializó la venta del 22,5 por ciento de la operación local al grupo brasileño Sforza.

La empresa líder en calzado contaba hasta ese momento con siete plantas industriales: cuatro destinadas al negocio textil en Corrientes, Buenos Aires, Catamarca y Chaco; y tres dedicadas al negocio de calzado en Tucumán, Catamarca y La Pampa. Estas tres fueron las que sufrieron un brutal ajuste, aunque la situación es generalizada en todas las fábricas. 

A los pocos días, Alpargatas Argentina confirmó el cierre de dos de sus plantas: Calzados Catamarca -donde dejaron en la calle a 170 empelados- y Alpargatas (Ex Calzar) en Santa Rosa, La Pampa, donde echaron a 132 trabajadores.

Por su parte, la planta de Bella Vista, Corrientes, también se encuentra en crisis. De acuerdo con los operarios "no se ve ningún tipo de reactivación", de modo que hay preocupación por los 400 puestos de trabajo.

Roberto Vandecaveye, delegado de la Asociación Obrera Textil correntina, explicó que allí "continúa el trabajo reducido, de lunes a viernes, con muy poca actividad, maquinas paradas y sectores de la planta sin luces, lo cual preocupa".