En 2005, los trabajadores de la cooperativa compraron el terreno, “que era un baldío y lo compramos con un boleto de compra – venta”, explicó Alicia Gutiérrez, presidenta de la cooperativa Nueva Generación.

Según reseñó al portal Ansol “nosotros hicimos el edificio y todo lo que está ahí”. Años más tarde, “llegó un señor, Guillermo Perugini, diciendo que él era el dueño, que lo había comprado”. Perugini “viene del mundo inmobiliario y tiene todos los papeles”.

Ante esa situación, los trabajadores recurrieron a los diputados y en 2012 salió una ley de expropiación del lugar. Sin embargo, en 2017 la misma se cayó porque el poder Ejecutivo no pagó la expropiación. “Presentamos otra ley de expropiación, a título oneroso, para pagarla nosotros, en un plan de pago. En octubre del año pasado, se aprobó en Diputados, pero todavía falta Senadores y, por ahora, no sabemos cuándo la van a tratar”, resumió Alicia.

Nueva Generación nuclea a más de 80 trabajadores y se enfoca en el rubro textil. Confeccionan guardapolvos, mamelucos, estampas, bordado, etc. Además, también cumplen una función educativa.

“Cuando nos pudimos estabilizar como cooperativa, dedicamos tiempo y recursos a la formación y al trabajo para los excluidos del sistema. Acompañamos a los trabajadores en el secundario para adultos Fines y damos capacitación en el oficio. Ahora, estamos construyendo un jardín maternal”, concluyó Alicia.