Hasta las consultoras privadas, cercanas a Casa Rosada en la mayoría de los casos, prevén un 2018 de ajuste brutal sobre el salario real de los trabajadores, activos y pasivos. 

La razón es obvia: los ingresos de los empleados argentinos subirán muy por debajo de la inflación, que superará el 40% en 2018, el número más alto desde la crisis de 2001. Según Ecolatina, que suele celebrar las políticas nacionales, la caída llegará al 12% si el Gobierno no permite reabrir paritarias. 

Vale recordar que el cálculo está hecho sobre una inflación del 40% y un acuerdo paritario del 28%. La diferencia da un ajuste del 12%. Sin embargo, todavía no está claro cuál será el techo de los precios y, por otro lado, muchos gremios cerraron acuerdos muy por debajo de 28%. En ese marco, millones de trabajadores perderán hasta 20% de salario real. 

Por ejemplo, vale señalar que los docentes bonaerenses mantienen un extenso conflicto con la gobernadora María Eugenia Vidal, que insiste con una propuesta del 20%. Si se confirma ese aumenta, perderán más de 20 puntos en un año. Es un retroceso inigualable desde que el país salió de la crisis 2001/2002.