La Comisión de Control de la Deuda Pública de Auditoría General de la Nación, presidida por el auditor general Dr. Francisco Javier Fernández, realizó un examen especial para analizar los procesos implementados en la colocación internacional del instrumento de deuda “Bono del Siglo” (Resolución 97-E/2017). El período auditado fue el año 2017, y se incorporaron los años 2018, 2019 y 2020 con el fin de realizar comparaciones y análisis financieros.

En un encuentro virtual realizado este miércoles, sesionó el Colegio de Auditores de la AGN con la presencia de su titular, Jesús Rodríguez, y los auditores generales Javier F. Fernández, María Graciela de la Rosa, Juan Ignacio Forlón, Gabriel Mihura Estrada, Miguel Ángel Pichetto y Alejandro M. Nieva. Es decir, el macrista Pichetto estampó su firma en un informe que reconoce que el endeudamiento macrista fue gravoso para los argentinos. 

El informe de la AGN fue aprobado. Esto significa que la emisión del “Bono del Siglo” durante la gestión macrista se trató de un "endeudamiento gravoso" para el Estado por el término exagerado de 100 años, tramitado en un tiempo exiguo, sin una estrategia de deuda previa, sin un marco de procedimientos, sin la intervención de áreas competentes y sin constancia de un análisis técnico sobre la conveniencia de instrumentos alternativos ni de las propias cláusulas insertas en el prospecto.

"Lo señalado expone un manejo poco transparente e ineficiente que comprometió a generaciones futuras de argentinos", expresó la AGN. En tal sentido agregan que "utilizando sanas prácticas internacionales como fuente de criterio, se combinó el control de gestión con el control de cumplimiento recurriendo a un enfoque de integridad. Esto permitió controlar si fueron observados los principios generales que rigen una sana administración financiera".

"La emisión de un bono de estas características no estaba contemplada en el programa financiero anual ni contaba con el respaldo de una estrategia. La inexistencia de un marco legitimado por el Congreso Nacional otorgó un poder discrecional al Ministerio de Finanzas, poco transparente", señaló la AGN.

El auditado no contaba con un manual de procedimientos ni con un proceso normado que determine el circuito a seguir en los casos de endeudamiento público internacional. No se constató la intervención de algunas áreas con funciones asociadas al endeudamiento externo según normativa, como es en el caso de la Unidad de Análisis de Riesgos Financieros (UARF), Unidad de Evaluación de Financiamiento (UEF) y Coordinación de emisión de deuda externa (CEDE).

El análisis del Bono propiamente dicho indica que aunque el Estado se endeudó por USD 2.750.000.000 recibió USD 2.470.941.651, lo que implica una diferencia de alrededor del 10%. Esto se debe no solo a que su colocación fue a descuento, sino también a las comisiones y gastos involucrados en la operación, reseñó por su parte el portal Política Argentina. 

Debido a las características de la emisión, Argentina -al término de los 12 años- ya habría devuelto el 100% del monto captado; a los 50 años, casi el 400%; y al final de los 100 años, ya habría repagado más del 900% de monto neto a recibir al inicio. Desde el punto de vista de los inversores, quien hubiera adquirido el Bono del Siglo recuperaría su inversión al cabo de poco más de 13 años y todos los pagos que recibiese a partir de esa fecha sería un beneficio neto que se extendería por casi 87 años. Dadas las ventajas para los inversores, no es de extrañar que las órdenes de suscripción más que triplicaran el monto adjudicado final.