Hace un mes, el 22 de junio, el Gobierno presentó la llegada de los fondos provenientes del FMI como una demostración de que lo "peor ya pasó". El organismo transfirió ese día los primeros 15 mil millones de dólares (el acuerdo incluye llegar llegar hasta los 50 mil millones). 

¿Qué pasó en un mes? La turbulencia cambiaria no terminó y dólar subió y bajó hasta ubicarse en los actuales 28,50 pesos. Por lo menos, el flamante titular del Banco Central, Luis Caputo, pudo lograr el modesto objetivo de que la divisa norteamericana quedara por abajo de los $ 30. ¿Misión definitivamente cumplida?

El dato que sigue preocupando tiene que ver con la fuga de capitales, que sigue en pie, más allá de los discursos oficiales en torno a una supuesta confianza de los inversores en el país. En 30 días, las reservas internacionales cayeron en 3500 millones, poco más del 20% de lo prestado en esta primera instancia por el FMI. Cada día, salen del circuito 177 millones. A este ritmo, la plata transferida por el FMI podría esfumarse antes de que termine el 2018. 

Vale consignar que estos procesos pueden acelerarse ante el factor "miedo" de los inversores. Es decir: si para fin de 2018, las reservas caen por debajo de los 50 mil millones, puede profundizarse la tendencia a dolarizar carteras y girar activos al exterior, ante una nueva inestabilidad cercana. Jugando con la metáfora presidencial: ¿La tormenta está acabando o empezando?